Siguiendo la norma recaudatoria del gobierno, una vez desamortizados los bienes eclesiásticos, le llegó el turno a los bienes de Común y de propios.

En esta ocasión era el molino medieval, construido en el siglo XII, según privilegio de R. Ber5nguer IV concedido a los Templarios en los términos incluidos en el fuero de los límites de Daroca.

Según el testimonio de estos documentos fue adquirido por Rafael Montero que pagó 51.ooo reales.