Gracias a la lluvia.
El año pasado, debido a las lluvias y desagües que azotaron durante algún tiempo el muro del Mediodía de la iglesia, descarnándolo, apareció un arco adovelado tapado cuyas pequeñas dimensiones (100 x 150 cm.) ponían la nota enigmática. No podía ser puerta, tampoco ventana. La similitud de la piedra con la del arco interior de la ermita pregonan su antigüedad y conjunción en el tiempo. Ambos tienen dovelas de piedra toba distinta a la empleada en el castillo.
Si estuviéramos en Galicia diríamos que esto es un antiguo PETO DE ANIMAS.
Una pequeña y rústica capilla de ánimas.
Tenían como misión recordar a los fieles difuntos y recoger limosnas para sufragio de sus almas.
Además de lo específicamente pecuniario, los fieles ofrendaban a las ánimas diversos productos agrícolas. Nunca faltaban las flores y velones, que se encendían durante la noche. Prácticas desaparecidas.
Posiblemente esta capilla de ánimas fue anulada en 1701, cuando se hizo la gran reforma de la iglesia para darle mayor luminosidad, siendo cura Nicolás Argudo.
