Celedonio Montero figura en los archivos como comprador de una buena parte de los bienes desamortizados  de la parroquia de Alcalá en el siglo XIX.

He aquí su  curioso testamento.

En el nombre de Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas  y un solo Dios verdadero, sépase como nosotros, Celedonio Montero y María Villanueva, conyuges  y vecinos de este lugar de Alcalá de la Vega , hallándonos  en una edad ya abanzada  pero en nuestro cabal juicio, entendimiento y voluntad ,  temiendo la muerte  que es invitable, creiendo  todos los misterios y verdades  que  cree y confiesa Nuestra Santa Madre Iglesia en cuyo seno hemos tenido la  dicha  de vibir y queremos morir, ordenamos nuestro testamento y última voluntad en la forma siguiente:

Primeramente queremos  que al fallecimiento de sea el que sea  se haga en bien de nuestras almas  Misa de Cuerpo presente con Oficios de Nueve Lecciones, Novenario de Misas Cantadas, Misa de Cabo de Año,  Añal y Rogativa Dominical y veinticinco Misas rezadas por cada uno. A las mandas  pías y forzosas legamos lo acostumbrado.  Declaramos que tenemos tratado  con nuestros hijos  que nos  dé entrega  cada un  año tres fanegas de trigo, tres de Zenteno, dos de Zebada  y una de abena y queremos que  aunque faltemos uno entreguen al que quedare lo mismo para que lo pasemos  decentemente, conforme y regular.

Declaramos que lo que tenemos gastado con nuestro hijo Felipe  por la compra de el soldado y demás no le cuenten nuestros demás hijos  nada  pues los dos hacemos dimisión y se lo perdonamos.

Item también queremos  y es nuestra voluntad  que nuestras hijas  Dolores y Rosa  Montero se llevan  la ropa  por ropa con la de nuestro hijo Felipe.

Declaramos que tenemos entregadas  a nuestros hijos  Seis obejas a cada uno  para su custodia  y al fallecimiento del último, si ubiesen gananciado se dividan por iguales partes.

Declaramos que tenemos suplido por nuestro hijo Felipe Ciento veinte reales  para misas  por la testamentaria de Margarita Pérez, y queremos  que estos sean para el pago de las cincuenta que dejamos en este  nuestro testamento para lograr alcanzar.

Para el pago de Funerales  dejamos la Huerta del Molino, pero primero se quedarán mis hijos con ella  pagando lo expresado y de no verificarlo  se venderá en público almoneda  para efectuarlo.

Y el resto de nuestros bienes  que quedaran a nuestro fallecimiento  se le dividan por iguales partes entre nuestros tres hijos, Felipe, Dolores y Rosa  Montero con la bendición de Dios y la  nuestra.

También declaramos  que les tenemos hechas  yjueles a nuestros hijos y si alguno estuviese en ella más corto se higualará  con los demás  en los efectos que quedasen . Nombramos para nuestros alvazeas  testamentarios a  Ramón Montero Navarro y Bautista Montero de esta localidad con todas las facultades que podemos conferirles  y las del año legal y más necesario fuere.

Así lo decidimos y io el Zeledonio no firmo por la imposibilidad de la vista y la  María  por no saber,

ante los testigos  que lo son Ramón y Epifanio Montero, Remigio Gómez, Lope Máñez y Esteban Ibañez, todos vecinos de este lugar de Alcalá de la Vega y Abril veinte de mil ochocientos cincuenta y cinco.

Por lo que llevo  expreso de la  Huerta  del Molino que la dejamos  para el pago de Funeral, queremos y es nuestra voluntad  dejarla de mandas  a nuestras hijas  Dolores  y Rosa Montero por parezernos  tenemos mucho suplido por nuestro hijo Felipe en todos los gastos.   Además la burra que tenemos   quiero yo Zeledonio Montero  la disfrute mi conyuje  mientras viva.  En defecto de  Ramón Montero Muñoz como testigos  lo son Ramón Pardo y  Pedro  José Cano y firmaron