… un castillo, una ermita y algo más.


Peculiaridades históricas

Del análisis de la  historia de Alcalá de la Vega, a la luz de  documentos históricos y con el apoyo de sus restos arqueológicos,  se desprenden unas peculiaridades  especiales y únicas  de un pueblo, no sólo dentro del marquesado de Moya sino a nivel provincial.

Los orígenes del pueblo se pierden en la lejanía del tiempo, contando con el asentamiento localizado en un meandro del río Cabriel a 1,5 Km. al Sur del actual pueblo, lugar donde se encuentran los restos de su fortaleza árabe y restos de un primitivo poblado por donde pasaban vías  romanas y  se cruzaban caminos árabes.

Los árabes se establecieron en este lugar arrasando a sus primitivos pobladores y aprovechando los materiales de sus edificaciones  para la construcción de la fortaleza, primera   en  la  provincia  de  Cuenca. Estelas funerarias de la época cristiano-visigoda ( años 450-700) sustentan los muros del castillo y aparecen  enterradas para gozo de expoliadores y desaprensivos  que  juegan con el patrimonio histórico y común de los pueblos.

Una ermita templaria solitaria, en medio de un paisaje espléndido y compitiendo con los empinados muros de la derrocada fortaleza, sigue vigilando las primitivas ruinas y proclamando su primitiva parroquial de Santa María  (más tarde de Ntra. Sra. de Alcalá, Ntra. Sra. Del Remedio),   dueña de los diezmos de todas sus tierras otorgados desde Aragón. Logrando, así,  la recuperación de su antigua pujanza visigoda anterior al 714, secuestrada por los árabes hasta 1210,  que ni Moya ni Cañete después lograran arrebatarla totalmente a pesar de los intentos y que sólo la desamortización del siglo XIX acabó con ella.

La extensa y rica vega, regada por el Cabriel,  desde  tiempos muy remotos posicionó a sus pobladores en un lugar privilegiado, codiciado por distintos pobladores: romanos, visigodos y árabes. En el siglo XII, entre 1134 y 1142, todavía en poder de los árabes, este castillo de frontera es reivindicado casi simultáneamente  por dos grandes señoríos: el castellano de Molina y el aragonés de Daroca. De Norte a Sur los límites de ambos señoríos coinciden en gran parte: Daroca templaria sale de Ademuz para ir a Serreilla y llegar a Alpuente; y la Molina que  ostenta un hermano  bastardo  de Alfonso VII, llamado Manrique de Lara, constituido un señorío cristiano, partiendo de Ademuz va al Cabriel para llegar a Huélamo.

Datos a tener en cuenta a la hora de analizar el enigmático castillo de Serreilla, dentro de las Tierras de Moya, conquistado por Pedro II de Aragón junto con los castillos de El Cuervo, Castiesfabid y Ademuz, con la ayuda de los Templarios a los que su abuelo R.Berenguer, otorgara privilegios y tierras, su padre Alfonso II los renovara  y él mismo los confirmara tras la conquista. La abolición de los Templarios en 1312, dio lugar a que Alfonso XI, contradiciendo al papa Juan XXII, otorgara estos bienes templarios al Concejo.