YACIMIENTOS IBÉRICOS

El del Corral Redondo: En cuyo espacio, y aprovechando todos sus elementos,  se construyó un aprisco de ganado. Se le llamó “Corral Redondo” porque, aunque sin serlo, tenía una forma casi  circular. Era la forma primitiva de una antigua construcción. Es uno de los puntos más alto del término municipal y la subida al recinto hay que tomarla con calma y provisto de abundante agua y alimentos. El agua de la cercana Fuente Somera aumenta el apetito.

Una vez en lo alto, bajo el impresionante paisaje a los pies, te sorprenderás ante las, aparentemente, caprichosas formas de las piedras  y los restos de cerámica en todo el recinto de la tradicional majada cubierta de estiércol.  Sería interesante un estudio arqueológico, hecho por expertos. Parece no haber sido profanado, aunque sí modificado para ajustarlo a las necesidades  de un corral de ganado.

El de La Talayuela: Sobre la Fuente del Enebro, donde, enormes piedras en forma de gran sillón hacen presagiar un lugar de permanente vigilancia. El propio nombre lo indica. Cima empleada también como majada y, hasta los años 60,  campo de cultivo, propiedad del tio Angel Morata (bayonetas): La reja del arado y el estiércol acumulado hacen muy difícil  encontrar restos identificadores.

El del Castellar: El más conocido, el más frecuentado y el más significativo, pero, también, más castigado: el arado de Eugeniote borró por completo toda apariencia externa. Sí podemos encontrar restos de cerámica ocre.

El de Los Castillejos: En el valle de Corbín y muy cerca de la primitiva mina de caolín yacen los restos del primitivo castro ibérico totalmente destrozado. Las palas excavadoras de la mina lo arrasaron totalmente en busca de productos más rentables para el encargado, el Sr Martín. Pero pueden encontrarse restos de cerámica esparcida  en un radio de cien metros.

El del Tesoro Lucas: Alguno de nuestros antepasados, llamado Lucas, y al parecer dueño de los terrenos adyacentes, quiso buscar, pero no sabemos lo que  encontró. Ya en 1850 aparece con este nombre de “Tesoro Lucas”. A mitad de distancia entre el pueblo y Peña Rubia, encima del Tormón de la Rambrilla, aparece este lugar enigmático y misterioso por todo cuanto en él se encuentra. Grandes rocas seguidos de un gran foso rodean el lugar. Llama la atención no sólo la abundante cerámica sino las grandes piedras, aparentemente, talladas, grabadas y alineadas  que convierten al lugar en algo mágico y propicio  para el estudio de los  entendidos y eruditos.