ARTICULO PUBLICADO EN LA WEB AMIGOS DEL CABRIEL.               http://www.amigosdelcabriel.es/showthread.php?t=289

Alcalá de la Vega
Los reyes de Aragón, apoyados en la opinión de Alfonso I de que desde Daroca a Valencia eran lugares inaccesibles, sin cultivo e inhabitados, “et quia de Darocha usque ad Valenciam, erant invia et inculta et inhabitalia heremi loca”, para su puebla y disposición a su reconquista “dábanles fueros para que fueran libres, ingenuos cristianos, judíos y sarracenos”. Los Templarios, grandes artífices en las nuevas cartas de población trabajaron para igualar los nuevos status con los que disfrutaban las tierras de realengo, aplicando la doctrina de Daroca. Los fueros concedidos por Ramón Berenguer IV a los términos de Daroca y renovados por Alfonso II son confirmados y renovados nuevamente a los castillos de El Cuervo, Castelfabib, Ademuz y Serreilla una vez conquistados por Pedro II en 1210 (1) y sólo son explicables en el marco de una sociedad de frontera que pretende ser articulada a partir de unos instrumentos jurídicos muy concretos otorgando grandes poderes y monopolios, incluidos los dos básicos de la época, molino y horno, a los Concejos de las nuevas villas. Ello le proporcionaría al Común grandes tierras de cultivo y de pastos y a la iglesia, siguiendo la norma de los reyes de Aragón, los diezmos de todas esas tierras.


Si Alcalá de la Vega poseía privilegios del rey Alfonso y su iglesia disfrutaba de los diezmos de todas las tierras, sólo es explicable aplicando las normas de Aragón y asumiéndolo como herencia del patrimonio otorgado por sus reyes a la antigua Serreilla: constituyendo un caso único en la provincia y diócesis de Cuenca.

La abolición de los Templarios en 1312 llevó consigo que los bienes de los Templarios fueran adjudicados por Alfonso XI al Concejo del lugar.
Alcalá de la Vega tuvo que aguantar por heredar estos privilegios atropellos y expolios de sus tierras por parte de los Marqueses de Moya y de Cañete que trataron de acabar con estas posesiones y con los documentos acreditativos de esas concesiones reales ordenando quemar sus archivos y libros antiguos en dos ocasiones: una por las tropas de Carlos I en 1540 y otra por las de Carlos III en 1760.

No ocurrió lo mismo con las inmunes tierras de la iglesia, de cuyas 500 Has. (diezmos) gozó hasta la desamortización (2) .

¿Qué otra razón se puede aducir para explicar tales posesiones por parte de la iglesia y del Común de Alcalá?

Contemplando los documentos conservados en el A. de Simancas, A. Provincial y Municipal y Biblioteca Nacional  aparece  una realidad incuestionable.


La Biblioteca Nacional nos ofrece una confirmación de estos privilegios que heredó Alcalá de la Vega del castillo de Serreilla. En 1782, reinando Carlos III, se realizaron las Relaciones llamadas “de Tomás López” por ser preparadas por Tomás López Vargas Machuca (1731-1802), llevadas a cabo a través de los obispos y a las que los curas de los pueblos tenían que responder. A la sazón era párroco en Alcalá D. Pablo de Mariana y vicario Manuel de Auñón que, aunque había sido amonestado por la Inquisición, fue el que respondió:

Transcripción del documento:

“Muy señor mío: En cumplimiento de la orden de mi prelado relativo al encargo de V. sobre informe y descripción de ese pueblo y sus cuatro anexos Campillos de Paravientos, El Cubillo, Algarra y Garcimolina, que componen esta mi parroquia que debo decir por segunda vez según el orden de su interrogatorio que este dicho de Alcalá es lugar o aldea perteneciente a la jurisdicción ordinaria de Moya del que dista dos leguas y de señorío que en el día posee el Marqués de Villena y de la referida villa, que se compone de 95 vecinos y es cabeza de curato y tiene por anejos los ya ciados y en el de Algarra tuvo su primitiva residencia el cura que después se trasladó a este de Alcalá tiene dos ermitas, la una a distancia de medio cuarto de legua poco más o menos bajo la advocación de Ntra. Sra. del Remedio de Alcalá donde se cree y aparecen vestigios del antiguo lugar del que fue su parroquial que por lo mismo lleva los diezmos de sus tierras fundada en un collado en el que existe un derrocado castillo moro al pie del cual cerro pasa el río Cabriel” (3)


Esta es la realidad de unas tierras subyugadas que no contaron para nada en la Historia desde la aparición de Moya.  Su vida y su tiempo  no fueron suficiente razón para el respeto y hubieron de mantener  y aguantar la esclavitud a la que fueron sometidas por Moya, cuya hegemonía, robada a Serreilla, Santa Cruz y Mira, no autorizaba a presentar la personalidad propia de unas aldeas  obligadas a satisfacer sus exigencias. Moya esclavizó a sus aldeas durante más de seis largos siglos, tiempo suficiente para borrar la historia de todo aquello que no protegieron sus murallas.

Notas bibliográficas:

(1) A.C.A. Cancillería, Reg. 309, fol. 59v—60r.
(2) El diezmo de las tierras del Común suponía unas 500 Has. Y sumando lo desamortizado a la iglesia de Alcalá en el siglo XIX, adquirido por Antonio Zafrilla y Aquilino Jiménez de Algarra, Celedonio Montero y Rafael Montero de Alcalá y Juan Bautista y Tomás Sáiz Zafrilla de Tejadillos se llega también a los 500 Has.
(3) Biblioteca Nacional. Cod. 7498, fol. 69, 70, 71, 72