En los alrededores de la ermita de Alcalá de la Vega y a la sombra del torreón de la antigua fortaleza árabe , todavía pueden apreciarse las ruinas de un primitivo poblado que en algún tiempo estuvo habitado y que, a juzgar del documento adjunto tuvo sus fueros.

Que eran ruinas históricas ya se confirmó en 1787 a través de un documento que se puede ver en la Biblioteca Nacional  (Cod. 7498, fol. 69, 70, 71, 72):

“Muy señor mío: En cumplimiento de la orden de mi prelado relativo al encargo de V. sobre informe y descripción de ese pueblo y sus cuatro anexos Campillos de Paravientos, El Cubillo, Algarra y Garcimolina, que componen esta mi parroquia que debo decir por segunda vez según el orden de su interrogatorio que este dicho de Alcalá  es lugar o aldea perteneciente  a la jurisdicción ordinaria de Moya del que dista dos leguas y de señorío que en el día posee el Marqués de Villena y de la referida villa, que se compone de 95 vecinos y es cabeza de curato y tiene por anejos los ya ciados y en el de Algarra tuvo su primitiva residencia el cura que después se trasladó a este de Alcalá tiene dos ermitas, la una a distancia de medio cuarto de legua poco más o menos bajo la advocación de Ntra. Sra. del Remedio de Alcalá donde se cree y aparecen vestigios del antiguo lugar del que fue su parroquial que por lo mismo lleva los diezmos de sus tierras fundada en un collado en el que existe un derrocado castillo moro al pie del cual cerro pasa el río Cabriel……”


Y a vista de pájaro pueden apreciarse los increíbles dibujos que muestra su suelo, bajo los cuales se albergan regulares cimentaciones y, tal vez, sorpresas. Algún arqueólogo —que halló gran cantidad de silicata en este sitio—   anunció hace muchos años que el día en que dispusiéramos de una foto aérea hecha a gran altura nos daríamos cuenta de su dimensión.

He aquí la foto: