Alguien protestó en 1988 y, no sé si por ello o por alguna otra razón de la organización, el rally no ha vuelto a pasar por el lugar. Resultando motivo de satisfacción para algunos -los menos- y de gran decepción para otros, dado que acudía muchísima gente de toda la provincia a presenciar el espectáculo.
Este año, para conmemorar el 25 aniversario y ser este sitio y el paso del río Cabriel lo que más espectacularidad encerraba, se quiere volver a los inicios y recordar a aquel primer itinerario de 1985.

Y rápidamente viene a la memoria el expolio que sufrió Alcalá de la Vega  en 1988 como consecuencia del rally. Los detalles de aquel expolio se han ido conociendo después. La primera sospecha sobre los autores nació en 1990 a causa de un terrible accidente y la confirmación se ha ido consolidando poco a poco. Quienes conocen a fondo el tema no hablarán nunca, aunque los autores materiales ya hayan muerto. Hay mucho secretismo y, movidos de la ignorancia,  promesas, supersticiones  y miedos a maldiciones terrenales y supraterrenales.

Por otra parte, hay quien opina que aquellos peñascos no eran tan importantes como para preocuparse de ellos; tal es el caso de muchas personas que consideran un honor el que vuelva esta competición por esta zona del término, aunque tenga que pasar por encima de las ruinas del antiquísimo poblado donde habitaron romanos, visigodos y árabes y donde todos ellos dejaron sus huellas. Y, siendo así, cabe adivinar fácilmente cuál nivel cultural se alberga.
La organización -según se ha podido saber- pidió permiso al ayuntamiento y éste, lamentablemente, y por primera vez con el apoyo de la oposición,   lo concedió por más que  alguno de los miembros de la corporación fue informado a su tiempo  de lo que sucedió en aquella etapa del final de la década de los 80.

Alguna de esas piedras fueron visibles desde 1953 y su mejores guardianes fueron la carencia de valor que le daban los del lugar y el desconocimiento de su existencia por parte de expertos; pero éstos, al final, llegaron al lugar porque también eran aficionados a los “ralligs” y supieron contratar a mercenarios que hicieran el trabajo.

Hace tiempo que se hizo la solicitud de un estudio arqueológico de la zona,  y la respuesta del político que no estuvo a la altura del cargo que ocupaba fue:
“Os pondremos en la lista de espera, en Cuenca abundan estos yacimientos y no hay dinero para llegar a todos.”

Pero ni en Cuenca ni en otros sitios de España se dan ni coinciden tantas circunstancias históricas como encontramos en el meandro que forma el río Cabriel  en el término de Alcalá de la Vega, donde se pueden apreciar a simple vista los restos de un poblado antiquísimo,  los claros vestigios árabes y la ermita de Ntra. Sra. de Alcalá que tiene el rango heredado de la primera parroquial visigoda.

Deporte SI.

Respeto a la Historia y al Patrimonio TAMBIÉN.