El que Alcalá de la Vega poseyera privilegios del rey Alfonso XI y que su iglesia disfrutara de los diezmos de todas las tierras, sólo es explicable aplicando las normas de Aragón y asumiéndolo como herencia del patrimonio otorgado por estos reyes a la antigua Serreilla: constituyendo un caso único en la provincia y diócesis de Cuenca.
Alfonso XI se limitó a otorgar al Concejo, tras la abolición, el 22 de marzo de 1312, por el Papa Clemente V de la Orden de los Caballeros del Temple, todos los bienes que éstos tenían en el lugar.
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