Alguno de nuestros antepasados, llamado Lucas, y al parecer dueño de los terrenos adyacentes, quiso buscar pero no sabemos lo que encontró. Ya en 1850 aparece con este nombre de “Tesoro Lucas”. A mitad de distancia entre el pueblo y Peña Rubia, encima del Tormo de la Rambrilla, aparece este lugar enigmático y misterioso por todo cuanto en él se encuentra. Grandes sillares con enigmáticas inscripciones, seguidos de un gran foso, rodean el lugar. No sólo la abundante cerámica llama la atención sino que las grandes piedras, aparentemente talladas, grabadas y alineadas convierten al lugar en algo mágico y propicio para el estudio de los entendidos y eruditos.
Grandes piedras, aparentemente talladas, grabadas y alineadas
La zona es, también, muy rica en fósiles, restos y huellas petrificadas.



