Castillo de Serreilla
Es casi seguro que los castillos de Serreilla, Castielfabib y Ademuz que aparecen en las Cartas de Daroca, estaban bajo la jurisdicción de la taifa de Albarracín. De Castellfabib a Ademuz hay unos diez Kilómetros y de Ademuz a Serreilla (si la localizamos en el término de Alcala de la Vega) hay 20 Km. siguiendo la histórica y vieja ruta que pasa por Santerón y Vallanca, como conocen muy bien los oriundos de la zona.
Entre los castillos relevantes en la zona siempre será el de Alcalá el más cercano a el de Ademuz.
El castillo de Serreilla fue conquistado un 19 de septiembre de 1210 por Pedro II de Aragón en la misma campaña en la que conquistó El Cuervo, Castielfabib y Ademuz con la pretensión de crear un corredor entre el Turia y el Cabriel y llegar hasta Requena como camino mas fácil para llegar hasta Valencia. “…in exercitu qui fecimus contra sarracenos quando Divina Gracia coperante cepimus castrum de Ademuz, castellum Habib, castellum quod dicitur lo Corvo et castellum quod dicitur Serreilla”[1]. No pudo cumplir sus intenciones porque en la conquista de Serreilla cayó gravemente herido el Maestre del Temple don Pedro de Monteagudo y suspendió la contienda.
Sabemos que este rey en 21 de Octubre de ese mismo año renueva a los Templarios los privilegios concedidos por su padre y por su abuelo en estos castillos, “…cambium illius quinte partis quam in Daimuz et Castelo Habib et Corvo et Serreilla eorum terminis Dei gratia per nos noviter a sarracenis ablatis ex donatione felicis recordationis avi nostri Raimundi comitis Barchinone et confirmatione patris nostri bone memorie Ildefonsi regis”[2].
Pocos meses después (abril de 1211) las iglesias con las mezquitas, diezmos, primicias y oblaciones de estos castillos a ruego del primado de Toledo son entregadas por Pedro II a la iglesia o diócesis de Albarracín, “…damus vobis domino Roderico venerabili eadem archiepiscopo toletano et vestris successoribus in perpetuum ecclesias de Serreilla y lo Corvo et de Pinna Jayha cum mezchitis, xecimis et oblationibus”[3].
Y aparece Serreilla en 1221 cuando, incapaces de llegar a un compromiso en el ordenamiento de las diócesis de Cuenca y Albarracín derivado del juicio eclesiástico de Burgos, el arzobispo, impacientado y atribuyéndose la conquista de Serreilla en la misma campaña en que conquistó Santa Cruz y Mira, sin aguardar el dictamen de la comisión creada tras las sesiones de Burgos, entrega a su primo, el noble Gil García de Azagra, en feudo perpetuo para sí y también para sus sucesores legítimos “los tres castillos que en otro tiempo con la divina protección y con el auxilio de los marcados con la cruz pasó del dominio de los sarracenos al de Nuestro Señor Jesucristo”. “… damus et concedimus nobili viro E. Garsie in perpetuum feudum sibi, scilicet, et suis legitimis successoribus tria castra, videlicet, Sanctam Crucem, Miram et Serrelam que olim divino presidio et crucisignatorum auxilio a sarracenorum potentia convertimus ad cultum Domini nostri Jesus Xti” [4].
Don Rodrigo en 1219 quiso rematar la inacabada campaña de Pedro II: conquista Santa Cruz y Mira, pero es estrepitosamente vencido en Requena. Esta actitud del primado de seguir el corredor entre el Turia y el Cabriel para llegar a Requena hace pensar que ésa hubiera sido también la ruta escogida por Pedro II cuando en 1210 interrumpió la campaña tras la conquista de Serreilla.
Si don Rodrigo Giménez después del fracaso en el juicio de Burgos entrega en feudo estos castillos a Gil García de Azagra, pretendiendo brindarlos, demuestra que eran estos castillos, su jurisdicción y Moya lo que se debatió en Burgos. Es decir: Moya y estos castillos o estos castillos y Moya desde 1211 (cum fructibus inde preceptis a novem annis et citra9 eran reclamados para Albarracín por Rodrigo Giménez de Rada y para Cuenca por su obispo García ante la incertidumbre de que antaño pertenecieran a Arcábica o a Valeria. Que es tanto como decir que la jurisdicción de estos castillos y de Moya abarcaba todas las tierras entre los ríos Turia y Cabriel al sur de Ademúz y fueron la causa de litigio entre Don Rodrigo y don García. Don Rodrigo apoyaba sus derechos en la entrega que le hizo Pedro II en 1211 para la iglesia de Albarracín.
Serreilla estuvo en lo que hoy son tierras de Moya. Sin prejuicios es muy fácil encontrarlo. Era un castillo relativamente importante, como lo eran todos los que formaban los términos de Daroca, que tenía unos términos, que gozaba de privilegios desde 1142 y que, como en todos los de Daroca, tienen que conservarse restos y vestigios. Es absurdo pensar en la desaparición de todas sus huellas. Y basta con reconocer todos los restos árabes existentes entre el Turia y el Cabriel – todos ellos identificados- para pensar por exclusión que el castillo de Serreilla y su poblado no pueden ser nada más que el castillo y las ruinas localizados en término de Alcalá de la Vega.
La razón más fuerte que nos hace llegar a esta conclusión es la certeza de que Pedro II no cruzó el río Turia porque, de haberlo hecho , hubiera conquistado primero el castillo de Santa Cruz, como paso obligado, dada la geografía del terreno. Y, si no lo cruzó, no hay otro castillo ni otras ruinas que se ajusten a lo que nos dice la historia sobre Serreilla.
Jassim Abib Mizal en su traducción de Al-Idrisi[6], describiendo la ruta Valencia-Albarracín, dice: “de Alpuente a al-S.ral.h 13 millas, 10 millas a Ademuz, 12 millas a Castellfabib y 18 a Santa María (Albarracín).” [5]

Contrariamente a lo que dice Jassim Abib Mizal, Al-S.ral.h no es Serreilla porque no es igual
Al.zal.h Xarralla Al.S.ral.h ¿….?
Cabe suponer que al-Idrisi confundiera Sierra, antigua denominación de Santa Cruz, con Serreilla, atribuyendo a ésta la distancia que debería atribuirse a Santa Cruz .
Y hay que admitir también el error -más que probable- de identificar Al.S.ra.lah de Al-Idrisi (en su descripción de esta ruta) con el castillo de Serreilla, cuando en realidad pudiera tratarse del castillo de Sierra. Con lo que llegaríamos a la conclusión de que nada tiene que ver la Serreilla de Daroca, la de Pedro II y la de don Rodrigo -que es la que nos onteresa- con Al.S.rra.lah de al-Idrisi en su traducción (1988) de Abil Mizar
Está claro que no vamos a encontrar a Serreilla apoyados únicamente en los datos de Al-Idrisi y, aunque hemos tratado de justificarlo ante la supuesta identificación con Al.S.R,L.H con las hipotéticas distancias, nunca han sido las distancias nuestro apoyo sino la doctrina de Daroca, la información que nos ofrecen los archivos capitulares (por su exactitud, fiabilidad y claridad) y las características históricas -muy particulares y únicas- que podemos encontrar en el devenir histórico de Alcalá de la Vega; porque solamente conociendo o estudiando este devenir histórico se puede llegar a alguna conclusión.
Apoyados únicamente en las distancias, muy débil argumento se aduce ante tantos errores detectados en Al-Idrisi y ante la dificultad de establecer a la milla una medida estable y determinada.
Por lo que hay que concluir -insistiendo- que estos datos no resultan determinantes porque ninguno se ajusta a la realidad y por ende no se pueden deducir de los datos proporcionados por Al-Idrisi en la ruta Valencia-Santa María argumentos concluyentes. Tampoco se disipa la duda rompiendo la norma común, propia de los castillos de Daroca, y colocando castillos imaginarios en estratégicos lugares para hacer coincidir las distancias que interesen basados en la doctrina de Al.S.ra.lah. como alguien pretende.![]()
Más claros son los datos de Al-Idrisi en la ruta que parte de Cuenca, que coloca al castillo de Al-Qala o Quelasa en un cruce de caminos al Oriente de Cuenca y lugar equidistante de Albarracín, de Cuenca y de Alpuente.[9] Dato muy concreto y que no se presta a dudas. Y, sin embargo, alguien pretende colocar este Quelasa en Alcalá del Júcar.
“De Cuenca a Quelaza, al oriente, 3 jornadas.
Quelasa es un castillos inexpugnable[10] fundado al otro lado de numerosas montañas donde crecen innumerables árboles de coníferas (pinos). Se cortan sus maderas y son conducidas por el agua y conducidas hasta Denia y Valencia. Estas maderas van por el río de Quelasa hacia Alcira y desde allí hasta el castillo de Cullera, donde las descargan al mar. Se las embarca y se llevan a Denia y allí se construyen grandes navíos y pequeños barcos. Los maderos gruesos se conducen a Valencia para la construcción de viviendas .
De Quelasa a Santa María , 3 jornadas.
De Quelaza a Alpuente, la misma distancia.[11].
El Dikr [12] dice de este castillo: “Es un gran castillo inaccesible que conserva todavía trazas de su pasado, una de las cuales es un pozo situado en la parte alta del lugar al que se accede por dos escaleras , una para entrar y otra para salir. Sus puertas están horadadas en la roca”[13].
La equivalencia de la jornada árabe era variable, dependiendo de la ruta, pero la realidad geográfica de los primitivos caminos nos dice que la distancia desde este castillo a Cuenca, Alpuente o Albarracín, entre los 62-65 kilómetros, y que se puede hablar de una equidistancia casi exacta.
Hay datos y circunstancias (demostrables documentalmente) que sí pueden resultar decisivos.
Apoyados en el texto que describe los límites comunes de las Cartas de Daroca y los del Fuero de Molina, identificamos su lenguaje ante las expresiones “Ademuz-Serreilla” de las Cartas de Daroca y “Ademuz-Cabriel” del Fuero de Molina (en su transcripción de finales de 1300 que se conserva en Molina). Se puede decir que los límites de Molina posicionan a la Serreilla de Daroca en el Cabriel[14]
Los reyes de Aragón, apoyados en la opinión de Alfonso I de que “desde Daroca a Valencia eran lugares inaccesibles, sin cultivo e inhabitados”, para su puebla y disposición a su reconquista “dábanles fueros para que sean libres, ingenuos cristianos, judíos y sarracenos”. Los Templarios, grandes artífices en las nuevas cartas de población pretendieron igualar los nuevos status con los que disfrutaban las tierras de realengo, aplicando la doctrina de Daroca.
Estos fueros son confirmados a los Templarios en estos castillos por Pedro II y sólo son explicables en el marco de una sociedad de frontera que pretende ser articulada a partir de unos instrumentos jurídicos muy concretos otorgando grandes poderes y monopolios, incluidos los dos básicos de la época, molino y horno, a los Concejos de las nuevas villas.
Mientras que en Castielfabib y Ademuz estos fueros y privilegios permanecieron bajo el poder de los Templarios hasta 1312 y después bajo la Orden de Montesa (eminentemente valenciana); en Alcalá pasaron al Común (por la intervención de Alfonso XI a su mayoría de edad contraviniendo al Papa Juan XXII que los pretendía para los Sanjuanistas) cuando desaparecieron los Templarios (Heredad Coronada Común). Y fue por eso por lo que sufrió el Común atropellos y expolios por parte de los Marqueses de Moya y Cañete, quienes trataron de eliminar los testimonios de esas concesiones reales ordenando quemar sus archivos y libros antiguos en 1540 por las tropas de Carlos I y en 1760 por las de Carlos III
En cambio, siguieron en poder de la iglesia los diezmos de todas sus tierras que otorgaron los reyes de Aragón a su primitiva parroquial a los pies del derrocado castillo.
Fue así cómo siguió gozando esta iglesia de los diezmos de todas sus tierras hasta la desamortización. El disfrute de estos privilegios - caso único en la provincia y diócesis de Cuenca- sólo son explicables, como dicen los del lugar, por haber sido heredados de nuestros mayores y de nuestra primitiva parroquial. Por eso se llaman bienes del Mayorazgo.
Todo coincide con lo que hemos visto en el Legajo 1320 b del Archivo Diocesano cuando Gerardo González García nos habla de las “Noticias de Moya” recurriendo al capítulo VI del Libro de advertencias y costumbres en la pesquisa de cahices de Moya ….. donde nos dice que Alcalá de la Vega goza de una Heredad Coronada Común y de otra Heredad de Santa Marí
El 26 de agosto de 1210, recién tomado el castillos de Castielfabib, Pedro II a través de su notario escribe: “….damos a San Juan y a la Casa del Hospital de Jerusalem y a sus pobres para siempre…. la iglesia de este castillo de Fabio con todos los diezmos y primicias de este castillo y de sus términos, y para construir la iglesia os damos y asignamos para siempre aquel lugar que vulgarmente se llama “Las Eras”, donde antes había una mezquita de los sarracenos; al cual lugar damos estos límites: desde Oriente y Mediodía hasta el mismo río designado “Dronio” y desde occidente hasta la llanura donde hay viñas plantadas y desde el Norte hasta la roca que está junto al castillo. Os damos también plena licencia y facultad para hacer, plantar y edificar una casa de molinos en este mismo salto de agua….y que a nadie le sea lícito que esta agua sea desviada a otra parte o poner algún impedimento”.
Iglesia de Castielfabib y sus dos plantas inferiores donde se administraban los Diezmos y la herrería
Esto da pie a pensar que, tras la conquista de Ademuz y de Serreilla, Pedro II haría lo mismo. De aquí que gozaran también de Casa del Mayorazgo y Molino. En Castelfabib, aprovechando los desniveles del terreno, éstos proporcionaron espacio suficiente para construir dos locales superpuestos que sirvieron de asentamiento y plataforma a la iglesia. Hasta la desamortización en uno de estos dos locales se almacenaba y administraba los bienes del diezmo que correspondía a su iglesia y el otro, el de la planta baja, servía como herrería. En Ademuz la casa del Mayorazgo, construida en lugar distinto al de la iglesia, desempeñó su oficio hasta la desamortización que acabó con sus bienes y esta casa pasó a manos de particulares, siendo actualmente propiedad de don Ángel Antón. También existió hasta la desamortización un molino que formaba parte del patrimonio del Mayorazgo.
En Alcalá, el edificio del Mayorazgo se construyó al mismo tiempo que la iglesia a juzgar por los sillares de cantería que forman la entrada a los edificios. Actualmente el edificio del Mayorazgo comprende las viviendas de los herederos de Juan Bautista Sáiz (Cayetanos) y de Jacinto Rubio (Presentación Rubio y Eugenia Ruiz, mi madre). Consta que entre estos bienes figuraban también un molino, un horno y una herrería.
Entrada a la Casa del Mayorazgo de Alcalá de la Vega
Alcalá de la Vega, además, ofrece los restos de un pueblo que desapareció y conserva las ruinas de un poblado escondido en el subsuelo del meandro del río Cabriel que, a vista de pájaro, nos señala sus enterradas edificaciones; y, a simple vista, restos de una fortaleza con sus aljibes, murallas, castillo y cortados en la roca para la conducción de aguas desde el río, construidos sobre el 712, lo que lo convierte en el primer asentamiento bereber de la provincia de Cuenca.
Sobre el suelo se dibujan los restos de primitivas edeficaciones
Se pueden apreciar sobre el meandro los vestigios del poblado que existió a los pies de la fortaleza.
Observando los erosionados muros del torreón árabe aparecen, formando parte del mismo, piedras circulares, disconformes por el lugar que ocupan porque en otro tiempo ostentaron mejor puesto. Piedras semejantes a otras estelas funerarias, que fueron robadas por dos conocidos expoliadores de un pueblo vecino, que alguno de los que dicen ser amantes y restauradores de la Historia en su día conocieron y no denunciaron.
Ciertamente el lugar tan accidentado y agreste no era el más adecuado para vivir ni para edificar. Y, por eso, cuando se echaron a los dueños de la fortaleza árabe nadie la quiso ni nadie se quedó allí, porque un poco más al norte los cristianos que repoblaron el lugar habían encontrado mejor asentamiento y los hasta entonces habitaron aquel lugar se unieron a ellos llevándose únicamente los privilegios de que gozaban, quedando la fortaleza en solitario bajo la secular denominación “de derrocado castillo de moros”.
Además, si en Moya Alfonso VIII quería una gran fortaleza, sobraban las demás.
El Conde Ramón Berenguer, en carta dirigida a la Orden del Temple, les dice: “…..y en todas las cabalgadas y jornadas de España en que se hallaran de vuestros hombres hos dexo y doy la quinta parte y si acaso sucediere darse o venderse algo de mi honor quede libre y salvo vuestro diezmo y de todo lo que, ayudándome Dios pudiese adquirir, hos concedo el diezmo y la quinta parte de la tierra que ganare a los infieles y el diezmo de lo que tocare a mi parte”. [1]
Es interesante advertir que el castillo de Serreilla, que figura en las cartas de Daroca, no se halla en la relación de castillos árabes del Reino de Valencia. Ello excluye su búsqueda o localización dentro de dicho reino.(A.C.A. Chancillería, Reg. 561-69)
[1] Historia de los Victoriossísimos Antiguos Condes de Barcelona de Fray Francisco Diego, Pág. 226 y ss. 1603. Estas cartas dirigidas a los Templarios y a las que el autor hace referencia se hallan actualmente desaparecidas. Pero siempre sabremos por el documento de la Biblioteca Nacional que en el meandro del río Cabriel, donde se encuentra el derrocado castillo, siempre estuvo aquella primera parroquial visigoda, de la que había memoria en el siglo XII y que por privilegio disfrutaba de los diezmos de las tierras, frutos y rentas de todo su término.[15]
Se lee: “…Donde se cree y aparecen vestigios del antiguo lugar del que fue su parroquial, que por lo mismo lleva los diezmos de todas sus tierras, fundada en un collado en el que existe actualmente un derrocado castillo de moros..”
El Común disfrutaba de grandes dehesas y tierras de cultivo por privilegio del rey Alfonso:
Surgieron problemas en Castilla tras la supresión de la Orden del Temple en el Concilio de Vienne en 1312. Había que resolver el problema del destino de su patrimonio. El Papa Clemente V, a través de la bula “Ad providam” de 2 de mayo de 1312, lo incorporaba a la Orden del Hospital, con excepción de los bienes situados en los reinos de Castilla, Aragón, Portugal y Mallorca, que quedaban pendientes de una ordenación pontificia posterior.
El conflicto en Castilla surgió cuando el monarca Fernando IV comenzó a realizar algunas donaciones de estos bienes a otras Ordenes Militares y a miembros de la nobleza. Mientras duró la minoría de edad del monarca Alfonso XI no se hizo ninguna gestión con la Santa Sede para solucionar el destino de aquel patrimonio.
El 14 de marzo de 1319, el Papa Juan XXII otorgaba a la Orden de San Juan los bienes que el Temple tenía en el territorio de la Corona de Castilla y ordenaba a quienes se hubieran aprovechado de ellos que los entregasen a los sanjuanistas en el plazo de un mes, so pena de excomunión. Cuando Alfonso XI llegó a su mayoría de edad su postura no fue de apoyo, sino de abstención en la disputa y a veces de oposición al Papa. Y así hizo entrega de alguno de estos bienes a los Concejos y al Común de los lugares donde se encontrasen. Y así lo dicen los vecinos de Alcalá de la Vega en la respuesta a las preguntas del Censo del Marqués de la Ensenada.
¿Qué explicación damos a estos datos históricos demostrables y documentados relacionados con Alcalá de la Vega si los desligamos de Serreilla?
[1] A.C.A. Cancillería, Cap. 64, doc. 370
[2] A.C.A. Cancillería, Reg. 309, fol. 59v—60r.
[3] Arch. Cat. Albarracín, Leg. 1, fol, 1486
[4] A.C.Toledo, E.12.O.1.3.
[5] AL-IDRISI. Los Caminos de Al-Andalus en el siglo XII. Trad. Jassim Abib Mizal, pág. 93
[6] Abu Abd Allah Muhammad al-Idrisi o Al-Idrisi o El-Idrisi, (1100-1165 ó 1166) fue un cartógrafo, geógrafo y, sobre todo, viajero. Nació en Ceuta de una familia relacionada con los Idrisíes de Málaga y con el rey Idris II. Se formó intelectualmente en la ciudad de Córdoba. Fue el principal geógrafo medieval, y recopiló una gran cantidad de información geográfica y sostuvo la teoría de la esfericidad de la tierra. Realizó múltiples viajes por los reinos de la Península Ibérica, norte de África y Oriente, en los que anotaba sus impresiones e informes que recibía que contrastaba con las fuentes antiguas. Viajó por el sur y sudeste de España tomando datos. El prestigio que alcanzó Al Idrisi motivó que Rogerio II le llamara a su reino para las investigaciones geográficas a que era dado el monarca siciliano. Al Idrisi aceptó el ofrecimiento y se trasladó a la corte de Palermo donde prosiguió sus estudios y publicó su obra máxima, el llamado “Libro de Roger” (Al kitab al Rujari) en 1154.
[7] J. A. MIZAL, trad. Idrisi. Los Caminos de al.Andalus en el siglo XII, pág. 290.
[8] E. LÉVI-PROVENÇAL defendía el uso de una milla de 1420 m (Histoire de l’Espagne musulmane,III, París, 1953, 249). C. E. DUBLER consideraba que el valor de la milla en al-Idrīsī varíaba entre uno y dos km (“Los caminos a Compostela en la obra de Idrīsī”. Al-Andalus, XIV (1949), 59-122, esp. 78), opinión que ha sido ratificada por J. A. MIZAL, en su citada edición de al-Idrīsī, (pág. 36). Sobre las dificultades que entrañan estas cuestiones vid. SILLIÈRES, op. cit., 198; A. JIMÉNEZ y J. C. MAROTO, “Estado, distancia y control social: reflexiones en torno a una medición de caminos en la Granada de mediados del siglo XVI”. Scripta Nova. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, VIII, nº 166 (2004).
[9]J. A. MIZAL, Idem pág. 288.
[11] Al-Idrisi, 1974, p. 44, trad. pp. 185-186 Geografía de España.
[12] Dikr bilad al-Andalus. Ibn Ayyan, Historiador hispano-musulmán. Autor de Al-Matin y Al-Muqtabis, obras en las que relató el período de predominio musulmán en España.
[13] Hasta el año 1953 solamente se podía acceder desde la carretera a través de una senda, difícil camino de herradura, que, bordeando las murallas, que ya no existen, daba acceso a la ermita del lugar con mucha dificultad. Antes de la construcción de la carretera CU-V-5002 el acceso se complicaba al tenerlo que hacer desde el río. La inaccesibilidad cambió cuando sus piedras sillares fueron transportados a otro lugar y cuando en 1953 se facilitó acceder en coche. Actualmente no se puede decir que es inaccesible
[14] “…a Santa María de Almallaf, a Vestradiel, a Galiel, a Sisamón, a Jarava, a Cimballa, a Cubel, a la Laguna Gallocanta, al Poyo de Monçit, a Peña Palomera, al puerto Descorihuela, a Can Saldón, a Damuz, a Cabrihuel, a la Laguna Bernaldet, a Huélamo, a los Casares de Garci Remírez, a los Almallones”.
La empresa BARBACHANO & BENY, S.A BARBACHANO & BENY S.A. CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN ha restaurado y analizado recientemente el Códice de Molina y dice:
Identificación y Descripción de la obra. Objeto: Códice. Soporte: Pergamino. Técnica: Manuscrito en dos colores, sepia y rojo. Formato: 215 x 147 x 38 mm. Titulo: Fueros de Molina. Fecha: Finales de 1.300.
Lo que viene a decir que es recopilación, adaptación o actualización de un documento anterior
A finales de 1300 escasa memoria habría de Serreilla, desaparecida 80 años antes.
[15] Biblioteca Nacional: Cód. 7298, fol. 69, 70, 71, 72
NOTAS:
El Parque Natural de la Puebla de San Miguel declarado el 25 de Mayo de 2007 se asienta sobre las estribaciones occidentales de la Sierra de Javalambre dentro de la comarca del Rincón de Ademuz. En él encontramos el Alto de las Barracas que con sus 1.839 metros constituye la cumbre de la Comunidad Valenciana. Con 6.390 Ha.de superficie destacan elementos naturales de incalculable valor tanto ambiental como paisagístico: poblaciones de sabina albar, sabina rastrera, pino albar, tejos… El alto grado de conservación de este espacio es fruto de la gestión llevada a cabo por los habitantes del municipio de Puebla durante siglos. Muestra de ello es el rico y variado patrimonio etnográfico y cultural existente a lo largo de todo este territorio.
En las inmediaciones de Puebla se han hallado restos de poblados prehistóricos. A nivel popular figura el espolón de los Pucheros, donde José Cortés, de 87 años, disfruta describiéndolo y la Cueva de los Moros que Josefa Azcutia de 81 la describe como profunda y misteriosa. A nivel oficial, en las oficinas del Parque Natural, que abarca los términos de Puebla de San Miguel y sus aldeas, se guardan todos los estudios realizados sobre los yacimientos arqueológicos. Existen SEIS yacimientos ibéricos pero ningún resto árabe, según los informes proporcionados en la oficina de Servicios del Parque Natural de Puebla de San Miguel y del Javalambre.
En Aras de los Olmos
Se encuentra la Torre del Cortijo con construcción de tapial y se halla en la calle Rey Don Jaime, quedando actualmente incluida dentro del recinto del Museo Municipal. Aras durante la ocupación musulmana sería una alquería dependiente de Alpuente, en cuya taifa estaría incluida. Esta es muy similar a la torre de Espioca de Picasent, de planta rectangular y 4’95 x 5’6 metros de base o las torres de Almusafes, las de Benifayó o la de Llombay. Fueron construidas por los musulmanes y su altura dependía de la visibilidad que proporcionaba el terreno (más bien llano) en el siglo XI formando parte del sistema defensivo iniciado en Játiva. Existen referencias en el Llibre del Feits o Crónica de Jaime I y en el Llibre del Repartiment de 1238. Parece ser que fue tomada en 1236 por las tropas de Jaime I, repoblándose con colonos aragoneses. En 1318 pasó por donación real a la Orden de Montesa. El recinto donde se encuentra formó parte de lo que llamaban “Fabrica para la cera” propiedad de la iglesia hasta la Desamortización. ( A.R.V. Propiedades Antiguas, Expedientes. 8523, 8524, 8525, 8526, )
Torre de Espioca en Picasent y Torre del Cortijo en Aras
Estas torres de vigilancia no se ajustan al tipo de fortalezas que relatan las cartas de Daroca.
Entre el rento de la Orchova en Santa Cruz y Losillas hay restos de edificaciones:
“Castra de Archubus et de Çancariis et de Penam de Ahija, que sunt in regno Valencie.”
No sería de extrañar que alguien intentara posicionar el lugar de la antigua Serreilla en La Orchova o en Losillas donde nos condujeron a un antiplano, en dirección a Arcos, en el que aparecen vestigios de primitivos muros que podrían relacionarse con lo que nos dicen los documentos: A.C.A. Reg. 1463, fol. 111v, A.C.A. Reg. 14 fol. 74. Torres de frontera construídas por Jaime I
La primitiva torre del molino del rento de la Orchova, en parte cubierta por las obras de la nueva edificación, los desmontes, eliminación de taludes, aplanados y corte de caminos antiguos e históricos producidos por el nuevo dueño dan pie para adivinar posibles e irreparables destrucciones.












#1 by Esperanza on 23/09/2011 - 7:27
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Aupa Niceto, no te dejes amilanar
#2 by Gonzalo on 23/09/2011 - 7:29
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Cuenta con mi apoyo, el de siempre.
#3 by niceto on 15/11/2011 - 17:50
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#4 by Enrico on 01/12/2011 - 20:19
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Espero verte pronto en el pueblo. Aprecio todos tus grandes trabajos. Un abrazo.
#5 by hiruni on 06/12/2011 - 15:03
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Gracias, Enrico. Nos veremos
#6 by Niceto on 14/12/2011 - 17:04
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No sé nada de árabe y te lo agradezco en el alma.
Cuánto me hubiera gustado saber, yo sé la libertad y la seguridad que me hubiera dado.