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6.-Resumen historico





Alcala de la Vega (Cuenca) situada en las estribaciones meridionales de los Montes Universales, en la llamada Serrania Baja conquense, a muy poca distancia de la Cruz de los Tres Reinos, mojon trifinio de Aragon, Valencia y Castilla, bañada de Norte a Sur por el rio Cabriel, guarda una rica historia.
Los ori­genes del enclave se pierden en la lejania del tiempo. Existen vestigios ibericos, romanos, visigodos y arabes: El Castellar, Tesoro Lucas, Corral Redondo, Cañasaez, la Virgen...., unas seculares ruinas pregonan una antigüedad todavia sin establecer, restos de calzadas romanas hace pensar en la XXXI Via Romana o Camino de Antonino, que seguia desde Iniesta el cauce del ri­o Cabriel; tumbas y estelas funerarias visigodas aseguran un asentamiento entre los Siglos IV y VIII.

Su castillo, considerado el primero en el tiempo en la provincia de Cuenca, forma con los castillos de Alarcon, Ucles, Huete, Cuenca y Huelamo: el conjunto arabe mas antiguo de la provincia.

Segun al-Idrisi “a tres jornadas hacia Oriente de Cuenca, a tres jornadas de Albarraci­n y a tres jornadas de Alpuente” los arabes construyeron el castillo de al-Qala o Quelasa que fue el primero de la Kura de Santaberia al mando de al-Samh ben Zenum en un primitivo asentamiento cristiano visigodo. Las ruinas del castillo, con su patio de armas, sus murallas, sus aljibes y cortados en la rocas hacen adivinar su importancia. No sin razon dice J. A. Almonacid que "el antiguo obispado de Valeria con los arabes perdia su personalidad juridico - administrativa y una desconocida localidad, al-Qala, hoy Alcala de la Vega, recogio sus atribuciones al aposentarse en ella una guarnicion bereber por el año 714”.

El Dikr dice: “ Q.l.s. es un gran castillo inaccesible que conserva trazas de su pasado, una de las cuales es un pozo situado en la parte alta del lugar al que se accede por dos escaleras una para bajar y otra para subir...., las puertas del castillo estan horadadas en la roca.”

Fue en este castillo de Quelasa, Aqabat al-Hawwarin o de al-Qala, donde se entrevistaron en el verano de 872 el Emir Mamad I y Salayman ben Zenum, mas tarde nombrado gobernador de la Kura de Santaveria.
Muy importantes eran las maderas de este castillo: .... ” En este ultimo lugar fortificado y construido al otro lado de las montañas crecen innumerables pinos. Se cortan los arboles y se les hace descender por las aguas hasta Denia y Valencia. Estas maderas van por el ri­o de Quelaza hasta Alcira y desde alli al fuerte de Cullera desde donde descienden al mar y se embarcan hasta Denia donde son empleadas en la construccion de navios y si son gruesos se embarcan hasta Valencia donde sirven para la edificacion”.

El dato del árabe Abid Mizal en su traduccion del Idrisi en su ruta Valencia Albarracin dice que el castillo de Serreilla se encuentra “a 13 millas del castillo del Reino Taifa de Alpuente, Ademuz a 10 millas, Castielfabib a 12 millas y Albarraci­n a 18 millas.”
De la informaci?n del Idrisi  en las rutas Cordova-Cuenca-Zaragoza y Valencia-Albarracin se deduce que la fortaleza de AL-Qala y el castillo de Serreilla puede se el mismo.
Es la unica vez que aparece Serreilla en un escrito arabe y de ello se deriva el no haberlo identificado, en el convencimiento de que al-Qala y Serreilla eran dos castillos distintos.

De Alpuente a al-Qala (Sereilla) 65 Km., de Alpuente a Ademuz, 50 Km., de Alpuente a Castielfabib 60 Km. y de Alpuente a Albarraci­n 90 Km.

Partiendo de los escritos arabes queda patente la existencia localizada del castillo de Al-qala y atendiendo a los textos cristianos aparece la existencia del castillo ilocalizable de Serreilla. Especulando con las circunstancias geograficas del castillo de Al-qala, las distancias de las rutas, los limites de los Fueros de Daroca y de Molina, el Archivo Municipal de Alcala de la Vega y las Relaciones de Tomas Lopez de la Biblioteca Nacional hemos de identificarlo con el de Serreilla, nombre con el que se denominaba al antiquisimo poblado, lugar de importantes hallazgos y conocidos expolios, cuyas ruinas perduran a los pies de la derrocada muralla arabe cuyos muros se levantaron con los despojos de una primitiva edificacion.
La unica vez que aparece Serreilla ("al-S-ral.h") en los textos arabes es para decirnos que se encuentra a trece millas de Alpuente. Dando a la milla el valor de 5 Kilometros nos dan los 65 que dista Alcala de Alpuente, los 50 que dista Alpuente de Ademuz, los 60 que dista de Castielfabib y los 90 que dista de Albarrac?n. Solo recurriendo al “farsaj" (parasangas=5250 m.) otra medida arabe, cuadra la realidad y la distancia geografica.

Muy cerca de los castillos de El Cuervo, Castellfabid y de Ademuz se encuentra el castillo de al-Qala y a igual distancia al noroeste el castillo de Huelamo y al sureste el castillo de Santa Cruz  y Mira, frontera de Castilla con  Aragon y Valencia.

Zurita dice: "Pedro II de Aragon recibe un prestamo de Sancho el Fuerte de Navarra y con la ayuda de los templarios, en 1210, conquista los castillos de El Cuervo, Castellfabil, Ademuz y Serreilla donde cayo gravemente herido el Gran Maestre del Temple, don Pedro de Monteagudo, por lo que ceso la contienda y no se logro conquistar Santa Cruz ni Mira como era su intencion en su afan de llegar hasta Requena y mas tarde a Valencia“.
A esta conquista alude el poeta arabe-valenciano que habla de "la perdida de la gran vega de mijo, entre los fieros lobos, la traicion cristiana, el derrite de las duras y recias rocas y el llanto de las madres que han perdido a sus hijos en la zona fronteriza".
Alfonso VIII no participa en la conquista porque, tras la conquista de Cuenca (1177) y la de Alarcon (1184), habia firmado pactos con los moros dando  por finalizada su campaña en las riberas del Cabriel, donde empezaba una tierra de nadie hasta el ri­o Turia y que debia ser respetada tanto por el Rey moro valenciano como por el Rey de Castilla.
Pero tambien habia firmado con Pedro II de Aragon fortalecer las pueblas de los castillos comprendidos en esta zona que debian ser conquistados camino de Valencia, "para que si hubiere que hacer la guerra a los sarracenos en los mencionados lugares nos apoyen, nos ayuden y con nosotros hagan la guerra." Alfonso VIII quiso respetar los pactos con los moros, pero deja en manos del Rey de Aragon la iniciativa, tras asegurarse la fidelidad de estos castillos que serian conquistados por Pedro II.

Pedro II de Aragon con la ayuda de los Templarios conquista los castillos de El Cuervo, Castielfabib, Ademuz y Serreilla en septiembre de 1210.  Alfonso VIII, pocos meses despues, puebla Moya e irrita al Rey Moro valenciano, que considera que el Rey castellano habia roto unos pactos y conquistado unas tierras que debian ser respetadas por ambos.
Grande debio ser la satisfaccion por esta conquista cuando un mes mas tarde (20 de Octubre de 1210) Pedro II confirma, renueva y define a estos castillos en recompensa a la ayuda prestada los privilegios “concedidos por su abuelo Raimundo y su padre Ildefonso, de feliz memoria” a los terminos incluidos en el Fuero de Daroca y entrega a la Orden del Temple “....la mitad que tenia en Asco a cambio de la quinta parte que los Templarios teni­an en Castiel, Ademuz y Serreilla con la reserva de 200 morabetinos de impuestos...”

Seis meses mas tarde, Pedro II, a instancias de Don Rodrigo Jimenez de Rada, entrega a la iglesia de Santa Mari­a de Albarracin, sufraganea de Toledo, “ las iglesias de Serrella, y de El Cuervo y de Pina Jahya (Castielfabib) con sus mezquitas, diezmos y primicias y oblaciones para que sean ocupadas y tenidas y perpetuamente poseidas...” Esta entrega fue el origen del conflicto entre el Arzobispo de Toledo y el obispo de Cuenca, don Garcia, y del largo enfrentamiento entre ambos al querer establecer en 1220 los limites eclesiasticos entre Cuenca y Albarracin y los derechos diocesanos de la naciente Moya que don Rodrigo reclamaba desde 1211, y que no se solucionari­a hasta 1231, muerto ya el obispo de Cuenca don Lope, con la mediacion del obispo de Tarazona, don Garci­a Fortin, nombrado como arbitro y juez  para el caso por el Papa Gregorio IX con una carta apostolica. (Cat. Toledo I.4.N.1.18)

Apoyados en los limites comunes de las Cartas de Daroca y en los del Fuero de Molina, identificamos su lenguaje ante las expresiones “Ademuz-Serreilla” de las Cartas de Daroca  y “Ademuz-Cabriel” del Fuero de Molina (en su transcripcion de finales de 1300 que se conserva en Molina). Se puede decir que los li­mites de Molina posicionan a la Serreilla de Daroca en el Cabriel.
Los reyes de Aragon, apoyados en la opinion de Alfonso I de que “desde Daroca a Valencia eran lugares inaccesibles, sin cultivo e inhabitados”, para preparar su reconquista dabanles fueros para que sean libres, ingenuos cristianos, judios y sarracenos”.
Estos fueros son confirmados a estos castillos por Pedro II y solo son explicables en el marco de una sociedad de frontera que pretende ser articulada a partir de unos instrumentos juridicos muy concretos otorgando grandes poderes y monopolios, incluidos los dos basicos de la epoca, molino y horno, a los Concejos de las nuevas villas que trataran de salvaguardarlos de la nobleza. Los Templarios, grandes artifices­ en las nuevas cartas de poblacion pretendieron igualar los nuevos status con los que disfrutaban las tierras de realengo, aplicando la doctrina de Daroca..

Estos fueros concedidos  a los Templarios de Serreilla -y que despues pasaron al Comun-  comprend?an “una Heredad Coronada Comun y una Heredad de Santa Maria que comprendia los diezmos de todas las tierras” o diezmos presbiterales, llamados bienes heredados de nuestros mayores o Mayorazgo, cuya titular era Nuestra Señora de Alcala, “origen de nuestra parroquial a los pies del derrocado castillo árabe”.
En la Heredad Coronada Común:
-34 grandes fincas de labor.
-La gran Dehesa de la Hoz, Cañaillas y del Espinar, limítrofe de Salvacañete, Salinas y Algarra
-La Dehesa de Villa Lobos, limitrofe de La Hueguina y Boniches.
-Un molino harinero.
-Una posada.
-Una herreria.
-Un horno
-Derecho a Mercado y Feria de Ganados

En la Heredad Coronada de Santa María o diezmos reales laicales:

-33 fincas de cultivo.
-Tierras de pastos, adyacentes a las dehesas (10%), conocidas como Tierra de animas, Capellanias o mayorazgo.
-Un edificio para almacenar y gestionar las rentas, granos y frutos de las tierras de Santa Maria


Alcala de la Vega, en 1752, respondiendo a las preguntas del Censo de Ensenada, se enorgullece de las dehesas boyales, de sus ferias, del Mayorazgo heredado de sus mayores y se lamenta de que entregaran a un vecino de Salvacañete los mencionados pergaminos, que contenian los textos del privilegio del Rey Alfonso, para su revalidacion en Madrid. Reconoce que los diezmos de estas tierras, las del Mayorazgo, desde el principio y por disposicion real pertenecen a la Parroquial cuya titular es Nuestra Señora de Alcala y que fueron respetadas de la codicia de los nobles. Recuerda sus grandes ferias de ganado caballar que abasteceria de caballos y rocines a Jaime II y a Jaime de Mallorca y se enorgullece de haber abastecido de maderas de calidad a la Real Armada desde el tiempo de los árabes y de que Moya nunca poseyera tierras en el lugar.

En 1548 tuvo lugar un gran pleito: De una parte Alcala, irritada por los desmanes de Moya y de Cañete y en franca minoria; de otra los Marqueses de Moya y el Marques de Cañete que pocos dias antes "ayudados por las tropas del rey Carlos I incendiaron las casas del Concejo y quemaron todos los papeles y libros de su archivo para terminar con su historia y sus privilegios". La disputa estaba en la adjudicacion de parte de las tierras de “ La Gran Dehesa de la Hoz ” que suponia parte del Palancar del Hoyo, Dehesa de Cañasaez y Cañada Cañaillas y del Espinar del Cubillo que reclamaban los de Moya con el apoyo de Salvacañete que pretendia tanto los derechos de herbatge como el abastecimiento de leñas.
http://img440.imageshack.us/my.php?image=quemaarchivohb7.jpg
Hasta este momento se pensaba que el castigo de Juan Cabrera, segundo Marques de Moya, no surtiria efecto con el correr de los tiempos; pero habia llegado el momento de dar validez a los desmanes de un marques irritado en 1521 por la oposicion que encontraba a sus deseos de anexionarse unas tierras del Comun. Era la ?nica de sus aldeas donde sus habitantes gozaban de bienes comunes y de privilegios.  Los habitantes de Alcala, como testigo y recuerdo de aquellos pleitos e incidencias, conservan su recuerdo en el Corral del Pleito, hoy en ruinas, que se halla muy cerca del mojon comun de los terminos de Alcala, Salvacañete y Salinas. Alcala perdio gran parte de estas tierras a favor de los Marqueses de Moya y de los terminos de Salvacañete y de Salinas.

Y una parte, todavia importante, seguiria en uso exclusivo de Alcala y de la que se beneficiaba vendiendo sus encinas y carrascas para la fabricacion de carbon con destino a la fundicion de Salvacañete.

En 1701, Nicolas Argudo, Cura de la Parroquial de Alcala, recurre al Concejo y Sindico del Comun de la gran dehesa de la Hoz pidiendo colaboracion “con quatrocientos reales v. de los percibidos por la venta de  los herbajes de la gran dehesa para las obras y luminosidad del templo por resultar insuficientes los fondos con que cuenta esta parroquial y atendiendo a los pobres de solemnidad”.

En 1748, la Real Ordenanza General de Montes y Plantios delimitaron los derechos de maderas hasta en las tierras de Propios. Con este recorte de derechos, tambien se sintieron recortados los derechos de Jaime de Casteblanque, vecino de Salvacañete, sobre el suministro de las leñas para el mantenimiento de sus fundiciones que, ante la prohibicion por parte de Moya de proveerse en sus montes, las compraba, exclusivamente, en la Gran Dehesa de la Hoz de Alcal?. Fuerte contratiempo debio suponer la Real Ordenanza, no solo  para los vecinos de Alcala que se vieron privados de unas rentas indispensables para su economia, sino para el mismo Casteblanque que vio drasticamente reducidos los suministros de carbon y que supuso casi la total paralizacion de la fundicion.

  Pensaria don Jaime de Casteblanque, que debia tener muy buenas relaciones con Alcala, que “los viejos pergaminos” podrian ayudarle. Y cierta confianza debio inspirarles a los vecinos de Alcala para que le entregaran los seculares documentos “para su revalidacion en Madrid”-segun dice el documento-, posiblemente, pensando en la gran amistad que don Jaime sostenia con su socio financiero y amigo, don Francisco Mendinueta, navarro de origen, Caballero de la Orden de Santiago, residente en Madrid y muy ligado a la Corte, que seria el que tendria que recurrir ante Fernando VI:
“pedir y renovar ante el Rey la fuerza del antiguo privilegio que otorgaba autonomia, poder y uso exclusivo sobre la dehesa desde tiempos inmemoriales”.

A Francisco de Mendinueta, asentista a sueldo del Rey, que, durante mas de 20 años, alimento a los ejercitos de España con las provisiones que gestionaba y que se habi­a comprometido ante la Corte, en 1726, al suministro de 80.000 Quintales de municiones de guerra durante 10 años y a erigir por su cuenta una fabrica de fundicion con dos hornos en Urbieta, se le adjudica el Arrendamiento de Rentas provinciales de Cuenca. Por esta circunstancia o por alguna otra relacionada con sus compras de cereales, de lana o de paños de Teruel F. Mendinueta conoceria a Jaime de Casteblanque en sus elementales fundiciones de Salvacañete. Alguna posibilidad de beneficiarse veri­a el gran negociante navarro para asociarse con Casteblanque, renovar totalmente la fundicion e incrementar la produccion de acero “hasta las 10.000 arrobas anuales de una excelente calidad”. Con ello podria cumplir los compromisos contraidos ante el Rey, porque las fundiciones del Norte no eran suficientes ante la notable falta que habia en España de fabricas de municiones. La excelente calidad del acero del Martinete supero al de Urbieta hasta 1748, en que, por la rigidez de la ley, la gran dehesa de Alcala dejo de suministrar el imprescindible carbon “a la herreria de las orillas del rio Cabriel, a un quarto de legua de Salvacañete, costeada por Don Francisco de Mendinueta”.
No podemos adivinar lo que, realmente, sucedio; solo que Mendinueta, el gran financiero y asentista de la Corte de Fernando VI seguramente, esperaba mejores resultados. Pudo mas el imperio de la Ley que su influencia ante la Corte y los suministros de maderas para carbon jamas se restablecieron suficientemente. Posiblemente la decepcion del navarro imposibilito su vuelta al Martinete. Cuatro años mas tarde, los de Alcala se lamentan y denuncian la desaparicion de los documentos del Privilegio: para unos fruto de una imprudencia, para otros de un considerable engaño y para todos motivo de gran desilusion. 

¿Devolveria los documentos el navarro Francisco de Mendinueta tras sus gestiones?

Lo cierto es que en 1760, al subir al trono Carlos III,  el Archivo del Concejo y todos sus papeles son quemados nuevamente.  Y, si estos documentos fueron devueltos, no se librar?an de las llamas. 

El hecho de tener signias o dominios Salinas y Salvacañete sobre las tierras de Alcala que se adjudico Juan Cabrera dentro de la gran dehesa, ocasiono conflictos entre los pueblos hasta 1808 en que Alcala, en minoria, tuvo que ceder y autorizar el movimiento de hitas y mojones a favor, sobre todo, de Salvacañete.

 La desamortizacion de Mendizabal y Madoz (1844 y 1865) y la compra de una parte de la Dehesa por la Marquesa de Moya y Emperatriz de los Franceses a traves de su apoderado Mariano del Barco -los marqueses de Moya nunca tuvieron tierras en Alcala- y otra parte que, dividida en quiñones, fue adjudicada a las familias mas necesitadas, acabarian con las grandes y antiqui­simas dehesas, consecuencia de un privilegio de reconquista y dari­a la oportunidad a Moya de tener alguna posesion en Alcala. Las intocables tierras del Mayorazgo o diezmos de la iglesia, con las que no pudieron ni el marques de Cañete ni el de Moya, pasaron a manos privadas -el gran latrocinio- dando lugar, como en tantos sitios, al gran caciquismo rural, consecuencia de la desamortizacion.

Celedonio Montero actuaria como testaferro en 1844 con la adquisicion, oficialmente, de 15 Hectareas de tierras del Mayorazgo por 15.000 reales a pagar en 15 años y cuyos recibos de pago todavi­a conservan sus descendientes. Pero no fueron 15 Hectareas las tierras adquiridas ni fue Celedonio el unico beneficiado. Los beneficiados fueron todos los componentes de la saga de los Zafrillas. Estas tierras fueron las actualmente poseidas por los descendientes y amigos de Ignacio Montero Zafrilla representado por su hijo y testaferro Celedonio Montero,  Anonio Zafrilla de Algarra, Aquilino Jimenez de Algarra, Juan Guillen. Y en 1865, los hermanos Juan Bautista y Tomas Saiz Zafrilla de Tejadillos adquieren una segunda partida de tierras de la iglesia, 20 Hectareas, un gran edificio destinado a almacenar los frutos llamado Casa del Mayorazgo, que inutilmente pretendieron ocultar.  Las fincas de la Iglesia, llamadas "Fundacion del P.Monje" se ocultaron durante mas tiempo, pero finalmente se decubrieron y vinieron a incrementar la extension de las Tierras Desamortizadas, propiedad de la parroquial, que pudieron sobrepasar las 600 Hectareas.

Este fenomeno de la desamortizacion ha marcado la historia de Alcala de la Vega a partir de 1850 y sus consecuencias negativas todavia perduran en “los unos” y en “los otros”; es decir, entre los “mayorazgos” (como orgullosamente se autodefinen y el pueblo les aplica por despecho) y los que no son.
 
  
· Su Vega ·
La Vega (vista Sur)

Mas de trescientas hectareas de regadi­o abrazan al rio Cabriel. Ya en tiempo de los arabes se regaban estas tierras donde el mijo y el cañamo eran sus principales cultivos, y siguio siendo el cañamo producto primordial hasta 1950- 1955, del  que  se abastecian de utensilios, aperos y tejidos.

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La Vega (vista Norte)

La gran vega tambien fertilizo las deliciosas manzanicas de Eli­as Canetti, legumbres y hortalizas. Siendo de destacar por su calidad las judi­as y las patatas y la manzana (raineta). 
En la actualidad sus choperas estallantes sustituyen a los multiples cultivos de antaño cuando Alcala tenia mas habitantes y su extensa vega podi­a ser cultivada. La "Vega" dio el apellido al pueblo a mediados del siglo XVII. Hasta entonces era, simplemente, "Alcala" refiriendose al pueblo, o "Alcala y El Cubillo" al referirse a sus tierras; con anterioridad solo en los archivos Parroquiales aparece Alcala "de la Vega".


http://img134.imageshack.us/img134/118/barrancosyn5.jpg
  

· Sus paisajes ·

Ademas del valle y las excitantes hoces del Cabriel, tiene profundas depresiones, grandes barrancos y ramblas que desgarran el terreno e invitan al senderismo y a la abstraccion ante panoramicas inesperadas: Las Hoces del Cabriel, La Coronilla, Monegrillo, Corral Redondo, Ceja de la Muela, Peñalta, El Puntal, Valdelacasa o la Verezoza en el Barranco de la Hocedila camino  de Ademuz.

                                                                    · El pueblo ·

El pueblo de Alcala de la Vega, acostado sobre la ladera de La Cejuela, se fue formando cuando los arabes tomaron el primitivo poblado para levantar su fortaleza y se consolido cuando fueron expulsados dejando abandonado su castillo. Actualmente con sus casas remozadas, sus calles pavimentadas, su esplendida plaza y sus nuevos edificios publicos se recupera de una carencia secular subsanada en los ulltimos años. 

                                            · Sus Archivos: Municipal y Parroquial ·

Su Archivo Municipal, bien clasificado e informatizado, guarda celosamente su historia compensada, siendo de destacar la conservacion integra del Censo de Ensenada en sus dos partes y un documento de 1767 en el que Gregorio Montero de Espinosa, clerigo, natural de Alcala de la Vega trata de demostrar su condicion de Hijo-dalgo y en su reseña informa de la quema de los archivos, libros y papeles antiguos realizada por las tropas de Carlos I en 1548, y de otra segunda quema realizada en 1760 por Carlos III.  Esta circunstancia, como la disposicion tambien de un gran Archivo Parroquial desde 1564, nos hace disponer de datos esclarecedores de un pueblo y de su historia.

                                                               · Sus gentes ·

Calladas, sufridas y hospitalarias, incapaces de prescindir de sus sentimientos agradecen la visita de los que con ellos quieren convivir y compartir, sin imponer; porque del trato que la historia les dispenso se ha creado en ellos rebeldi­a ante la imposicion y la injusticia.









Copyright © por Alcal? de la Vega Derechos Reservados.

Publicado en: 2006-05-24 (2770 Lecturas)

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